Internet de las Cosas: un mundo inteligente

Es posible que no hayamos escuchado sobre el término IoT, o tal vez vagamente como una propuesta futura de las compañías de telecomunicaciones, pero la verdad es que es una tecnología que de a poco está tomando espacio en nuestras vidas y trayendo servicios que para muchos podrían considerarse futuristas o de ciencia ficción. 

IoT son las siglas en inglés para “Internet de las Cosas”, y básicamente es eso, la conexión no solo de las personas al Internet sino de los objetos con los que interactuamos día a día. 

El Internet ha evolucionado desde servicios básicos como transmisión de datos de texto entre dos puntos hasta un servicio común que ocupamos hoy en día, como es una videollamada. Ambos permiten la interacción entre dos personas en puntos diferentes, pero que tal si conectamos al Internet nuestras cosas, como nuestro automóvil, nuestra casa o incluso nuestros electrodomésticos, para que envíen y reciban información de la red. La pregunta es ¿para qué? La respuesta es simple, para hacer nuestra vida más eficaz y eficiente. 

Los diseñadores de las diferentes aplicaciones de IoT solo deben ser creativos y buscar la solución de problemas concretos que tenemos los ciudadanos comunes. Un vehículo puede comunicarse con el servicio de movilidad de una ciudad para reservar un lugar libre de parqueo. Una fuga de agua puede ser detectada inmediatamente en el sistema de alcantarillado sin tener que esperar que el servicio se paralice para todo un sector. En una granja se obtiene información automáticamente sobre la humedad del suelo y así indicar a los agricultores exactamente cuándo deben regar sus cultivos. La alarma que nos despierta todas las mañanas puede estar conectada con la información de transporte de la ciudad y nos despierta más temprano si existe un accidente en nuestra ruta habitual para tomar precauciones, y hasta se conecta con la cafetera para que nos tenga listo una taza caliente para el desayuno. Como observamos, las posibilidades son infinitas, y pueden resolver situaciones muy específicas. 

Imaginemos un refrigerador conectado a Internet, con sensores que registren los productos que tiene dentro, y programado para realizar una acción de compra en línea cada dos semanas. IoT permite que el mismo objeto realice la lista de compras necesarias, las solicite en la página del supermercado, se conecte con el banco para la transacción necesaria, y realice la petición de entrega a domicilio. Como dueños, lo único que haríamos es mandar un mensaje de confirmación desde nuestro smartphone al mismo refrigerador para que realice todo esto, y así de simple, cada dos semanas tendríamos en la puerta de nuestra casa las compras hechas. 

 

IoT es innegablemente un servicio que va a formar parte de nuestra vida en un futuro muy cercano, así como también, una herramienta para facilitar nuestro día a día, en los campos de transporte, salud, industria, bienestar familiar, etc., permitiéndonos aprovechar nuestro tiempo de mejor manera y convertirnos en una sociedad ordenada y con la tecnología a nuestra disposición.

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